sábado, 10 de marzo de 2018

Ver el mundo con una mirada más amplia...

Por qué el mal hace más ruido que el bien? Es una pregunta que siempre me he hecho a lo largo de la vida. Si uno en el transcurso de un día se dedica a saludar a la gente, darles los buenos días con una sonrisa, dar de comer a los pobres, un medicamento al que lo necesita incluso ropa al que no tiene pero al final de la jornada se te atraviesa una persona porque no respeta una señal de tránsito y le dices una grosería y la escuchan los que están al rededor, lo más seguro es que según su juicio el saldo del día sea negativo.

Una de las consecuencias de vivir en una sociedad donde se exalta lo malo, lo feo, lo desesperanzador es que nos acostumbramos a ver la realidad desde una sola perspectiva. Una de las labores de todo aquel que busca vivir y enseñar desde la logoterapia y el pensamiento frankliano es ayudar a que la persona pueda abrir su campo visual, ver la realidad de una manera más amplia y así descubrir una maravillosa red de oportunidades que se nos presentan en cada instante.

No será la hora de relativizar, de abrirnos a nuevas experiencias, de afinar nuestra mirada
y saber que la realidad es más profunda de lo que se nos viene a los sentidos? Si nos ponemos a pensar, no es lo mismo un minuto en una playa paradisíaca a un minuto antes de abrir la puerta de tu casa con un inmenso dolor de estómago. No es lo mismo el beso de una madre a su hijo o el beso de la traición de Judas.

Es impresionante como la situación venezolana ha logrado que muchos despertaran de un letargo y pudieran tener experiencias de altruismo, caridad y compasión. Personas que estaban sumergidas en sus propias ocupaciones y ahora hacen de sus ocupaciones espacios colaborativos llenos de sentido.

No critico el énfasis que muchos ponen en mostrar realidades que tratan de responder a la pregunta Por qué ocurre esto o aquello, pero propongo que usemos nuestras fuerzas creativas para tratar de responder a la pregunta más dinámica y esperanzadora que puede haber: Para qué?

Una persona me contaba que por primera vez en su vida visitaba un hospital público, después de pasar largas horas allí reflexionó sobre las distintas posibilidades que tenía al estar inmersa en esa situación y concluyó que tenía que actuar de acuerdo a la mejor de las posibilidades y para ella fue el ayudar a los que estaban peores que él. Le pregunté qué era lo que le hacía tomar esa decisión? La respuesta fue bien interesante, me explicó que a su manera de ver la grave situación del país era producto de que muchos habían actuado pensando en el interés de pocos y si queríamos otra realidad teníamos que hacer lo totalmente contrario y para él era que pocos pensaran en el bien de todos...

Esta persona comenzó en solitario a hacer el bien en el hospital y poco a poco fue sumando gente por atracción y creó un clima de colaboración y fraternidad que le dio otro color a ese hospital...

Esta persona se atrevió a ver un poco más, de una manera más amplia la realidad que le circundaba y pudo descubrir la mejor de las posibilidades en ese mundo en el que estaba por vez primera. Eso fue lo que enseñó el Dr. Viktor Frankl con su Logoterapia y es lo que denominó encontrar Sentido en el momento presente...

Lic. Manuel Alejandro García Álvarez
Presidente del Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial Viktor Frankl.






miércoles, 10 de enero de 2018

CUANDO LAS LIMITACIONES SE CONVIERTEN EN TU MAYOR FORTALEZA…


Viktor E. Frankl,  médico psiquiatra prisionero en los campos de concentración, viviendo las más humillantes miserias que ser humano alguno pueda experimentar, descubre el poder de la determinación interior y confirma en su propia carne, que el hombre tiene la libertad de decidir si ha de entregarse a situaciones o hacerle frente a ellas. En medio de aquel infierno que lo limitaba física y psicoemocionalmente, Frankl encontró su mayor fortaleza: su libertad íntima, ya que profundizar en la vida espiritual era la huida que más se posibilitaba ante la realidad de ser prisionero. Como un ejemplo de resiliencia, destaca con una nueva actitud ante la vida y confirma su teoría (logoterapia) después de sufrir múltiples crueldades  en los campos de Auschwitz,  Dachau, entre otros.       
 La resiliencia es un término, que en primera instancia fue aplicado por la física y la química para referirse a la capacidad que poseen algunos metales para volver a su estado original, después de haber sido sometidos a temperaturas extremas, seguidamente esta expresión fue acuñada por las ciencias sociales para referirse a la capacidad de las personas a sobreponerse a situaciones adversas y resurgir de ellas con una nueva actitud.  Al respecto Castro (2013), afirma:
El ser una persona resiliente implica más que el hecho de recuperarse de la situación adversa, pues conlleva un crecimiento hacia algo diferente, ya que no se puede volver al mismo estado. Consiste en dar un salto más adelante de lo que éramos antes de la pérdida o crisis. (p.16) 

En virtud de este señalamiento, se enfatiza la importancia del sentido que Frankl (1991) le dio al sufrimiento, si el sufrimiento tiene un sentido vale la pena vivirlo porque mediante él, el hombre puede encontrar significado a su existencia. Sostenía además que, “…el tipo de persona en la que se convertía un prisionero era una decisión íntima y no únicamente producto de la influencia del campo” (p.41) es decir, que el sufrimiento siempre tiene una razón de ser para cada persona, y éste, no determina su vida porque tiene la libertad de  decidir con responsabilidad la actitud que tomará ante cualquier tipo de circunstancia.
 Así que, Viktor Frankl como resiliente, descubrió el porqué de su existencia y pudo soportar mediante su fortaleza interior los momentos más difíciles de los campos de concentración, esto representó su salvación  para distanciarse y pasar por encima del sufrimiento originando una nueva actitud que le permitió mirar el futuro con optimismo. La libertad interior entonces, es lo único que no puede ser arrebatado a pesar de las limitaciones psicofísicas,  que una persona pueda tener, lo que se convierte en una gran fortaleza. Esto explica por qué unas personas pueden salir airosas y hasta robustecidas ante situaciones adversas y otras se entregan vulnerables a la misma situación. La vida espiritual del hombre hace que prevalezca el dar un sentido a su existencia, por tanto, quien tiene la oportunidad de profundizar en su interior, tiene la capacidad de conducir conscientemente su propio destino. El hombre es su propio determinante…

MSc. Dalia Ochoa de Doglia
Diplomada en Logoterapia, Análisis Existencial y Sentido de Vida (I Cohorte).
Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial “Viktor Frankl”.

Castro, M (2013). Resiliencia Tanatológica: El arte de resurgir del fango. México. Trillas

Frankl,V (1991). El hombre en busca de sentido. Barcelona. Editorial Herder S.A.

martes, 31 de octubre de 2017

VIVIR LA FE DESDE EL LOGOS


En el principio era el verbo y el verbo era Dios, inicia el profeta Juan (1:1) en las sagradas escrituras. Para la teología cristina, el verbo o hijo de Dios  es el logos (Del gr. λγος lógos).  Desde la filosofía, logos, entre otras acepciones, se refiere a palabra, discurso, sentido, significado, propósito.

No es por el acaso o azar, que esta interesante frase de Goethe “En el principio era el Sentido”,  haya servido de título a uno de los libros sobre reflexiones en torno al Ser Humano, del neuropsiquiatra y Doctor en Filosofía Viktor Frankl, creador de la Logoterapia y el  Análisis Existencial [1].

Hablar de la Fe (Del latín, fides) -primera virtud teologal-  es afirmar la existencia de Dios;  pero también, podemos entenderla como esa seguridad y confianza que nos genera algo o alguien. Es esa palabra dada o promesa que hacemos y que asociamos al valor compromiso.

La Fe, entonces, nos brinda confianza,  que significa esperar con firmeza y seguridad, que deviene en esperanza y como decía Frankl,  el hombre es hijo de su pasado, mas no es esclavo de éste y es padre de su porvenir.  Por ello, la logoterapia mira hacia adelante, a los cometidos y sentidos que el hombre  tiene que realizar en el futuro, ampliando su campo visual que le permita  ver un sinfín de posibilidades y alternativas que lo construya; ya que el Ser es inacabado y solo  se completa al término de su vida.

Cuando vivimos desde el logos, vivimos en la Fe,  descubriendo y abrazando el Sentido, que podemos verlo de dos maneras: sentido de la vida y sentido en la vida. El sentido en la vida, no es otro que  la situación concreta, el momento, del aquí y el ahora, en las experiencias que vivimos, en la cotidianeidad; mientras que el sentido de la vida, es la suma día a día de esos momentos; vale decir, el transcurso de nuestra existencia[2].

Si tenemos Fe, quiere decir que creemos en algo y de modo especial, en las personas  y precisamente con su confianza reforzamos la nuestra para trascender,  que es salir de nosotros para encontrarnos existencialmente con el otro, dirigirnos hacia el  , que se convierte en nosotros y hacia Dios, mediante el servicio y el sentido, desplegando así nuestra dimensión espiritual.

En palabras de Frankl:   “… el primer hecho antropológico humano es estar siempre dirigido hacia algo o alguien distinto de uno mismo: hacia un sentido que cumplir o un ser humano que encontrar, una causa a la cual servir o una persona a la cual amar. (…) eso es auténticamente humano porque se olvida de sí mismo y se concentra en alguien o algo fuera de sí mismo”. Más allá de ese Sentido, Frankl  hace referencia al Suprasentido o ultra Sentido, que trasciende al hombre excediendo su capacidad intelectual y sólo se puede tener acceso a él a través de la Fe.

De otro lado, podemos ver la Fe, como ese gesto que experimenta el niño en los brazos de sus padres, que lo hace sentir seguro que no caerá; así como también, la Fe, es esa confianza primigenia, cuando el embrión se anida al útero de la madre al momento de la concepción.


Es trascendental la Fe del hombre en el Sentido; incluso, desde que el hombre comienza a respirar ya cree en un Sentido, esa es la voluntad de Sentido, la fuerza que lo mueve, que es uno de los pilares de la Logoterapia, al igual que la libertad de la voluntad y el Sentido de la Vida. Hasta un suicida, cree en un Sentido, sino de la vida, al menos de la postvida, de la muerte. Si no creyera en sentido alguno, sería incapaz de mover un dedo o de tomar tal determinación[3].
Frankl, haciendo alusión a su experiencia personal, señalaba que, si el prisionero perdía la Fe en el futuro -su futuro- estaba condenado, perdía asimismo, su sostén espiritual,  se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto de aniquilamiento físico y mental…Se limitaba a quedarse allí, sin apenas moverse.
La Fe, bajo la visión logoterapéutica, se comprende, no  como un pensamiento del que se ha quitado el nivel de la realidad de lo pensado, sino un pensamiento incrementado con la existencialidad.  Sería interesante responder ante la vida, si realmente queremos permanecer inmóviles? O nos decidimos por  esa fuerza que nos mueve (Sentido) y nos hace seguir adelante, pese a las circunstancias?

La invitación es a vivir con Fe y así, obtendremos respuestas a los para qué  de lo que nos toca vivir, sobre todo, con coraje. Los para qué,  nos llenan de esperanza, es una mirada hacia adelante, resignificando nuestras vivencias, haciéndolas  conscientes en el presente y proyectándolas al futuro.  Un futuro que necesariamente no tiene que ser inmediato,  al menos en tiempo cronológico (gr.Chrono) sino verlo como ese momento oportuno, el “tiempo de Dios” (kairós). Vivir la Fe desde el logos, es vivir lo humano del Ser humano ¡más el Sentido de Ser Humano! [4].  




[1] Frankl, V. (2014). En el Principio era el Sentido. Barcelona: Paidós.
[2] Frankl, V. (1980). Psicoanálisis y Existencialismo. México: Fondo de Cultura Económica.
[3] Frank, V. (1977) La Presencia Ignorada de Dios. Barcelona: Herder.
[4] Frankl, V. (1998). El Hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder.


Mariela Yánez Díaz

Directora del Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial 

“Viktor Frankl”




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domingo, 22 de octubre de 2017

LA ESPERANZA EN GABRIEL MARCEL. UNA MIRADA DESDE NUESTRA SITUACIÓN ACTUAL



 

  Día a día, en cada espacio o lugar, resulta inevitable coincidir con el tema político, social; resulta ineludible a nuestros sentidos evidenciar una realidad que podría llevarme a la desesperanza. Esta situación histórica, en palabras de Marcel, condicionaría en esencia lo que soy en realidad. Entonces, ¿por qué no me entrego ante esta situación?
     Responder a esta interrogante marca el inicio a la comprensión de mi propia existencia, o por lo menos intentarlo, desde la perspectiva de este francés que dedicó parte importante de su vida a desarrollar una filosofía o, mejor dicho, una metafísica de la esperanza.
     Dice Marcel que "es a partir de una reflexión sobre la desesperanza, y quizá solamente a partir de ella, de la que podemos levantarnos hacia una concepción positiva de la esperanza" (1951). La desesperanza es un fondo que el hombre, inmerso en el mundo del tener, debe tocar para poder alcanzar la esperanza. "Las condiciones de posibilidad de la esperanza coinciden rigurosamente con aquellas de la desesperanza" (Marcel, 1951)
     Comprendo, entonces, que mi resistencia radica en el alejamiento del mundo del tener (être) y acercarme al del ser (avoir); es mi búsqueda para asimilar la filosofía del ser y de la vida que parte de ella propuesta por Marcel.
    Por tanto, me encuentro en el ámbito del “misterio” y no del “problema”, entendiendo el problema como aquellos aspectos de la realidad que el hombre puede objetivizar, delimitar, controlar y poseer (O’Callaghan, 2008).   El misterio, en cambio, mira al resto de la realidad, específicamente a aquel mundo en el cual me encuentro involucrada y comprometida de forma complicada; el misterio es, en palabras de Marcel, “un problema que rebasa sus propios datos, que los invade, que se excede, por lo mismo, ya como tal problema" (1951).
    Este tránsito del problema al misterio es posible cuando me convierto en la actriz de mi vida, elijo el personaje y el escenario, y se convierte en verdad filosófica, moral y religiosa, la cual se confirma cuando mi vida, es participación de mí misma, con los otros y Dios. Este trabalenguas puede pronunciarse y entenderse cuando rechazo este contexto histórico, sin negarlo, y deposito mi esperanza en la “gracia”, es decir, de lo gratuitamente dado. "En la raíz de la esperanza, hay algo que nos es literalmente ofrecido" (Marcel, ob. cit). Ella surge como respuesta "a iniciativas cuyo centro se halla fuera de nuestro alcance, allí donde los valores son gracias", señala este autor.
     Este punto es extraordinariamente importante en el planteamiento de Marcel. La esperanza, así parece con toda evidencia, no apunta hacia aquello que está en mí, aquello que pertenece al dominio de mi vida interior, sino más bien hacia aquello que se presenta como independiente de mis posibles acciones". Para que sea posible vivir de esperanza, vivir una vida esperanzada, señala O’Callaghan, el hombre debe ser capaz de recibir algo de otro que sea capaz de dar u ofrecerse. Si esto no es posible, entonces es injustificada la esperanza.
     Con base en lo anterior puedo afirmar, que mi esperanza me viene dada por la idea del servicio: ver a Dios, lo absoluto, en el otro. Nos permite ser personas con consciencia de paz y cumplir con la voluntad de Dios.
     Esto traduce una vida espiritual expresada en algunas ideas;
en primer lugar, la fraternidad, la unión entre los seres humanos como hermanos, por el amor que tenemos a los demás. Asimismo, surge la preocupación por crear condiciones fraternales en el mundo.
     En segundo lugar, el entendimiento del amor, no como idea abstracta, sino como obras concretas. Dios nos habla claramente de obras concretas: dar de comer, vestir, visitar a los enfermos, entre otras.
     Y, en tercer lugar, el Amor a Dios a través de mis acciones con los demás; viéndolo en el otro. Si amo a Dios, no puedo dejar de amar a mi hermano.
     El servicio me permite ser persona con consciencia de paz y cumplir con la voluntad de Dios, cumplo con lo que Dios quiere y le demuestro amor al ver a su hijo en el otro”, celebrando a Dios vivo, proclamando una fe religiosa, reconociendo que mi labor en la familia, en la escuela, en la comunidad, se cumple solamente en la formación de hombres y mujeres con actitud de auténtico servicio. De tal manera el servicio es el poder, como lo indica Francisco I. Es el poder para transformar a través de la responsabilidad conjunta, de servir a la persona y a la sociedad.
     La práctica de estos valores permite alcanzar la superación personal y lograr una convivencia social más humana a través de la solidaridad y reciprocidad. El servicio también se refiere a conocer y discernir las estructuras inhumanas que generan y mantienen la pobreza y la degradación humana.
     La participación es un deber para la edificación de una sociedad digna, incluyendo la ecología humana y la ecología natural, cuyo desarrollo favorezca la verdad, la libertad, la justicia y la caridad.

     ¡Por todo esto EXISTO!


BIBLIOGRAFÍA
O`Callaghan, P. (2008): LA METAFÍSICA DE LA ESPERANZA Y EL DESEO EN GABRIEL MARCEL. Disponible: https://core.ac.uk/download/pdf/25069400.pdf.  [Consulta: 2016, septiembre, 20]
Villalobos, M. (2013): GABRIEL MARCEL, EL HUMANISTA. VIDA Y OBRA. Disponible: http://logoforo.com/gabriel-marcel-el-humanista-vida-y-obra/.. Material presentado en el Diplomado en Logoterapia. Instituto Venezolano de Logoterapia. Valencia
Farías, N., León, F. y Yánez, M. (2016): MÓDULO II. Clases presentadas en el Diplomado en Logoterapia. Instituto Venezolano de Logoterapia. Valencia.

MSc. Aleyda Yelixa Ríos Del Moral
Diplomada en Logoterapia, Análisis Existencial y Sentido de Vida (II Cohorte).

Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial “Viktor Frankl”.

jueves, 12 de octubre de 2017

LA LOGOEDUCACIÓN. UNA MIRADA HUMANIZADORA DEL CURRÍCULO

La Logoeducación, etimológicamente, logos del gr., espíritu, sentido, significado, propósito, discurso y educación, educar, del lat., dirigir, encaminar, instruir. Este interesante enfoque curricular, contribuye al proceso de formación de la persona como ser único, singular, en su dignidad y trascendencia,  basado en el logos, como potenciador del desarrollo de las cualidades personales del educador y del educando, para dotarlos de las herramientas necesarias que van desde la integración de saberes y abordaje de los  problemas del entorno; así como también, de la aptitud y actitud para responder a ellos, sustentado en  el pensamiento del neuropsiquiatra y Doctor en Filosofía Viktor Frankl.

    A decir de Frankl, más que nunca, la educación es educación para la responsabilidad, entendida como capacidad para responder ante sí mismo, ante los otros y ante Dios, que, aunado a la libertad y la espiritualidad, forman una tríada en la que se fundamenta lo genuinamente humano.

     El hombre es responsable de cumplir y realizar el sentido y vivir desde los valores de creación (lo que aporto al mundo) los valores experienciales (lo que recibo del mundo) y los valores actitudinales (postura que se asume ante lo irreparable, lo inevitable) siendo que, asumir nuestra responsabilidad - aquello para lo cual el hombre es libre- es el sentido de nuestra existencia humana, en el que todo estado de libertad consiste finalmente en un poder de disposición.

     En este contexto, educador y educando se orientan hacia los valores -como sentidos universales-  considerados no como metas ya alcanzadas, sino como horizontes existenciales a los cuales dirigirse siempre con libertad, responsabilidad y trascendencia. Trascender es salir de nosotros, para el encuentro auténtico con el otro, con el mundo.

     De modo que,  la Logoeducación  es una mirada distinta al proceso educativo tradicional, para poner en práctica las estrategias pertinentes que demanda el nuevo currículo pedagógico desde esta visión humanista-existencialista.
Les invitamos a conocer nuestro Programa EDUCAR CON SENTIDO.

Mariela Yánez Díaz
Directora del Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial “Viktor Frankl”

www.logoterapiavenezuela.com

domingo, 1 de octubre de 2017

Mi experiencia de hoy: ¿Con qué nos quedamos?

Hoy conversaba con un compañero de trabajo, iniciamos con el tema de la consulta soberana, algunos entremeses y resultados, luego caímos en la trama del éxodo Venezolano. 

Él compartía conmigo el análisis que realizaban venezolanos y no, en el extranjero, como por ejemplo, el cálculo relacionado con el tiempo a invertir en Venezuela para adquirir un apartamento, me decía: Marielisa, son 155 años! Mientras que en otro país, en el lapso de tres años puedes comprar carro, casa, vestirte bien, comer y tener calidad de vida ¡quizás te lleve menos tiempo!. Por eso, muchos Venezolanos se van! Afuera se puede obtener en corto tiempo lo que en Venezuela se hace un proceso largo, cuesta arriba, casi inacabable.

En medio de la conversación, claro, lo escuchaba y traía a mi memoria el despliegue de los valores desde el enfoque antropológico y filosófico de Viktor Frankl, hasta que lo expresé en voz alta:
José! Si decides irte o si decides quedarte, ambas posturas implican una decisión, el ejercicio de la libertad, la responsabilidad y también otorgar espacio a la conciencia. En mi elección de quedarme he encontrado que el anhelo se fundamenta desde el despliegue de los valores de creación, el deseo por querer dar. ¿Cómo? con trabajo, servicio y acompañamiento.

Al mismo tiempo que conversaba, me encontré con la siguiente pregunta: ¿Qué valores predominan en quiénes se van? ¿Será que quienes se van podrían hacerlo más por necesitar y querer vivir desde el valor de la experiencia? ¿Desde el recibir? Recibir a cambio una casa, un carro, ropa, calidad de vida. No es que quien se quede descarte estos elementos, solo le da importancia a otros. Sin que el recibir implique dar y sin que el dar implique recibir y aunque mi pregunta sea controversial, encontré en la Logoterapia que para ambas la postura y la actitud es vital. Si te decides quedar necesitas desplegar actitud y si decides por viajar tampoco la puedes descartar.


Lcda. Marielisa Pacheco Montilla
Diplomada en Logoterapia, Análisis Existencial y Sentido de Vida (III Cohorte).

Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial “Viktor Frankl”.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

VIKTOR FRANKL: MODELO DE RESILIENCIA


  
Aproximarse a la historia de vida experimentada por Viktor Frankl durante el confinamiento en los campos de concentración de Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Turkheim, dos campos de concentración que dependían del de Dachau, entre 1942 y 1945, no deja de producir un sentimiento sobrecogedor, dadas las crueles torturas, desmanes y atropellos a los que fue sometido él y el resto de los judíos confinados en los campos de la muerte. No obstante, a pesar de estas terribles circunstancias Frankl, “Metamorfoseó la realidad” Cyrulnik (2006) al punto de producir una propuesta de método psicoterapéutico llamado logoterapia, fundamentado en tres principios básicos: Libertad de voluntad, voluntad de sentido y sentido de vida,  el mismo ha sido reconocido mundialmente e identificado como la III Escuela Vienesa de Psicoterapia, después de la de Freud y Adler.

Frankl  enfoca su atención en el sentido de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por el individuo; para el propio autor “La búsqueda por parte del hombre del sentido de su vida constituye una fuerza primaria y no una <<racionalización secundaria>> de sus impulsos instintivos” (Frankl, 2004, p. 121). La vida ofrece circunstancias y oportunidades que pueden desenfocar el sentido, tal como le ocurrió a Frankl; sin embargo,  al hombre se le puede despojar de todo, hasta confrontarlo con la desnudez, salvo una sola cosa, la libertad de elección, ésta es “la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino” (Frankl, 2004, p. 90) y a ello apostó Frankl. 

De allí que surge la pregunta, ¿por qué vale la pena que viva un hombre que se encuentra subyugado a las duras e infrahumanas condiciones de un campo de concentración? La vida es una cuestión de elección y de decisión, desde la libertad interior puede decidir como enfrentar su experiencia de vida y ello se trata de una cuestión de actitud y así lo corrobora Frankl (2004) cuando  declara “…se advierte que cada prisionero se convertía en un determinado tipo de persona, y ese tipo personal era más el resultado de una decisión íntima que el producto de las férreas y tiránicas influencias recibidas en la vida del lager”(91).

Frankl concluyó apoyando lo expuesto por Friederich Nietzsche cuando dijo: “Aquellos que tienen un por qué para vivir, pese a la adversidad, resistirán”. Esto lo corroboró a partir de sus propias experiencias con los compañeros del campo de concentración, al ver quien sobrevivía y quien no, al percibir como las personas que guardaban la esperanza de reencontrar a sus seres queridos o que aún abrigaban algún proyecto o necesidad inconclusa y los que demostraban fe, aparentaban tener mejores oportunidades de sobrevivir con respecto a los que habían perdido la esperanza. La expresión más fehaciente de este comportamiento resiliente con respecto a los otros, lo demostró Viktor Frankl en sí mismo.

Ahora bien, ¿qué entendemos por resiliencia? Resiliencia es una palabra que abarca diferentes significados, sin embargo en este contexto se entiende como “resistencia al sufrimiento” o “capacidad de resistir las magulladuras de la herida psicológica como el impulso de reparación psíquica que nace de la resistencia” (Cyrulnik, 2001, pág. 23); por  tanto la resiliencia implica un proceso que terapéuticamente puede ser estimulado y desarrollado, que permite a la persona salir fortalecida y renovada con respecto a las experiencias adversas y traumas, (Griffa, 2003. p.1)  permitiendo que surjan las capacidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales (noéticas) para alcanzar una vida con sentido.

De esta manera, la actitud resiliente adoptada por Frankl frente a la ignominia vivida en los campos de concentración, da cuenta del sentido que le dio a su propia vida mientras soportó las intolerables circunstancias, tal actitud se sostuvo en el accionar, por su propia persona, los principales pilares de la logoterapia: la libertad de la voluntad, enfocada en la “libertad interna, espiritual ante los condicionamientos biológicos, psicológicos y sociales” (García y Yánez, s/f. p.18). Frankl se interrogó acerca del ¿qué quiero? y fue capaz de elegir con libertad, dándole a su vida coherencia, definición clara de los objetivos y unidad; esta actitud altamente responsable le permitió sobrevivir a los campos de concentración.

Otro pilar fundamental y del cual dio cuenta Frankl es la voluntad de sentido, se trata de la fuerza primaria de motivación que caracteriza al hombre, sin esta fuerza el hombre es incapaz de actuar y aún menos de vivir, especialmente si confronta una situación dolorosa. (Lange, 2000). La ausencia de la voluntad de sentido crea el vacío existencial y este vacío se llena con poder, sexo, adicciones, “cosas” intrascendentes que a la larga dejan una mayor desolación que al final en muchos casos conducen a optar por el suicidio. Definitivamente Frankl eligió con voluntad de sentido y lo expresa a través de sus propias palabras cuando dice “Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos… con el valor y la conducta recta y adecuada” (Frankl, 2004, p.101).
    
El tercer pilar de la logoterapia lo constituye el sentido de la vida, el cual se puede alcanzar a través de los siguientes valores: Valores existenciales, implican vivenciar algo o alguien que valoramos, de allí que abarquen una amplia gama, que contempla desde disfrutar una obra de arte o la propia naturaleza hasta su mayor expresión que se manifiesta en el valor que le otorgamos a otra persona a través del amor, induciendo a esa persona a encontrar y desarrollar su propio sentido y de esta manera alcanzar nuestro propio sentido.
   
Los valores creativos son otra forma de alcanzar el sentido, es a través de ellos como podemos “llevar a cabo un acto” y así lo expresa el mismo Frankl. Es la capacidad que tenemos de “sacar algo de la nada”, de accionar los propios proyectos con compromiso y responsabilidad, haciendo buen uso de la libertad.
    
A los valores experienciales y creativos se agregan los actitudinales, implican la postura que asumimos frente a la adversidad, la tragedia, el dolor, en fin frente a la vida, se trata de los valores que tienen un mayor nivel de valor ético y se expresan por medio de virtudes como la valentía, la compasión y el humor.

Frankl fue capaz de enfrentar con sentido y actitud resiliente el sufrimiento y desarrollar los valores descritos con su actuación de apoyo y ayuda que ejerció durante su estancia en los campos de concentración y nos dejó desde esta experiencia de horror una experiencia que nos ilumina hoy a muchos “el sentido de la vida”




Referencias bibliográficas

Cyrulnik, B. (2001). Los patitos feos, Una infancia infeliz no determina la vida. 5ta. Edición.
     Barcelona: Gedisa.

Frankl, V. (2004). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Heder

García y Yánez, s/f. Logoterapia y análisis existencial [Documento en línea]. Disponible  en 

Griffa, M. C. (2003, enero)  Reflexiones  acerca  de  la  capacidad  del  yo  y la resiliencia.  
    [Documento  en   línea]  Ponencia  presentada  en  el Simposio  2003  en  la  Fundación
    Luís Chiozza. Buenos Aires. Disponible: www.usal.edu.ar/archivos/psico/otros/3.pdf
    [Consulta: 2016, agosto 3]

Lange, A. (2000). Viktor Frankl. Una biografía. 2da. Edición. Barcelona: Herder Editorial S.A. (orden alfabético)


Melillo  A. ( 2004) Resiliencia.  Revista  Psicoanálisis: ayer  y  hoy.  [Revista  en  línea] 1.

     Disponible: http://www.elpsicoanalisis.org.ar/  [Consulta: 2016, Agosto 3]

  

Melillo, A. y Suárez, E. (compiladores) (2001). Resilencia. Descubriendo las propias   fortalezas. Editorial Paidós, Buenos Aires.

MSc. Daisy Anzola
Diplomada en Logoterapia, Análisis Existencial y Sentido de Vida (II Cohorte).
Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Viktor Frankl

La logoterapia en mi cotidianidad

     La primera vez que escuché hablar de Logoterapia, fue en mi segundo año de residencia en el postgrado de psiquiatría, estudios ...